brillo pasarelas

Mircoles 08 septiembre 2021

La moda sucumbe al brillo sutil del satén

¡Era de esperar! Dentro de su esencia cíclica, la moda evoca la fantasía después de dos años sin apenas moverse de la comodidad y la austeridad, dos valores influenciados por la pandemia mundial. Hay que recordar que la moda siempre es un reflejo de la sociedad. Así, el reinado de los chándales, las sudaderas, los pijamas y las zapatillas (ya sean de andar o no por casa), parece que toque su fin con nuevas inspiraciones que se postulan totalmente antagónicas: Más lujo, más ornamentación y por supuesto, más brillo en prendas festivas y colecciones que piden a gritos evadirse de la realidad. 

De las tres máximas, queremos centrarnos en los tejidos brillantes como una de las tendencias que pisan fuerte esta temporada Otoño-Invierno 21/22 que estrenamos en septiembre. Más allá de las lentejuelas que pisan fuerte des de ya y llegan en su versión más ostentosa (lentejuelas sobre lentejuelas en pantalones, chaquetas y vestidos voluminosos), nos apetece hablar de los tejidos satinados, una de las grandes apuestas de las nuevas colecciones que hemos visto en prendas, zapatos y bolsos y que su sutileza y suntuosidad nos sigue inspirando a la hora de elaborar nuestros tejidos.

Es curioso como el satén es uno de los pocos tejidos que no conoce de límites dentro del armario: tanto nos sirve para inverno como en verano, o entre temporadas. Más allá de su atemporalidad, también destaca la versatilidad porque admite infinitas posibilidades, convirtiéndolo en un tejido indispensable en el armario de cualquier persona. El satén tiene una bonita caída gracias a su fluidez y un brillo suave. Es un tejido sedoso capaz de transformar un estilismo y hacerlo navegar entre lo formal y lo casual. En pasarela, ya hace tiempo que lo vemos en prendas y complementos variados, en especial en vestidos tipo slip dress (inspirados en los camisones lenceros), tops y blusas románticas, faldas ligeras y vaporosas, e incluso bolsos de mano. 

Breve historia del satén

Los orígenes del satén se encuentran en China hace más de 2.000 años y proceden de la seda. De hecho, su nombre deriva de Zaitun, un puerto chino célebre por exportar en raso. Aunque fue popular y muy deseado en la cultura grecorromana, el consumo de satén de seda se extendió en Europa en la Edad Media hacia los siglos XII y XIII. Italia era el principal puerto exportador y consumidor. El satén cautivaba por su riqueza, fluidez y esplendor, era más barato que la seda, y fue uno de los tejidos favoritos que se destinó a la indumentaria de las clases privilegiadas, y también se empleó en textiles para decorar los grandes castillos y palacios. El satén, no se popularizó en masa, hasta el siglo XIX, después de la Revolución Industrial y los avances en el proceso de producción y comercialización. Este tejido también se extendió a otros ámbitos como la ropa interior. Entonces, el satén pasó a ser un tejido versátil y asequible, que podía emular la suavidad, la suntuosidad y la elegancia de la seda. 

Durante el siglo XX, el satén conquistó la indumentaria más sexy y chic de las actrices del viejo Hollywood a través de vestidos lenceros que fueron un escándalo en su época por su atrevimiento. Algunos ejemplos: la actriz y sex simbol, Mae West lucía en 1937 un vestido de satén adornado con flores en el hombro que marcaba sus curvas o no podía pasar desapercibido. También fue icónico el vestido blanco ajustado que esculpía la silueta de Marilyn Monroe en ‘Los caballeros las prefieren rubias’ (1954) o el modelito de tirantes con motivos de encaje que llevaba Elizabeth Taylor en la película ‘Butterfield 8’.

Décadas más tarde, el desarrollo de telas sintéticas hizo que el satén fuera aún más asequible, llevándolo a la moda convencional. Desde entonces, el satén ha trascendido más allá de una tendencia estacional y se ha convertido en un tejido habitual y básico en el vestuario diario.

El satén no siempre es de seda

Aunque lo pueda parecer, el satén no siempre es de seda. En realidad, es un tipo de trama y no una fibra. En la tela de satén, al menos cuatro hilos de trama se tejen sobre un hilo de urdimbre. Tradicionalmente, el satén tiene un lado brillante y un lado más opaco y puede estar hecho de diferentes fibras, como nylon, rayón, poliéster e incluso seda usada. Así que puede ser natural o artificial. En cualquier caso, es un tejido que se caracteriza por su brillo y suavidad. Hecho que lo convierte en un tejido estrella para múltiples aplicaciones, desde conjuntos de moda hasta decoración del hogar.

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