Josep Font

Mircoles 04 agosto 2021

Un último adiós a Delpozo

Este verano la industria de la moda española recibía una triste noticia que evidenciaba una vez más, los altibajos que atraviesa el sector en una época inestable. Delpozo, una de las firmas made in Spain con mayor proyección internacional anunciaba que cerraba sus puertas. Tras más de 47 años de historia, la heredera de la marca homónima Jesús del Pozo ha tenido que enfrentarse a la liquidación ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo de venta que pudiera rescatarla. Una decisión que pone punto y final a una de las marcas más icónicas del país que ha vestido con sus diseños de ensueño a incontables modelos, personalidades del cine e incluso royals.

Los orígenes madrileños

Jesús del Pozo se fundó en 1974 en Madrid y formó parte de la llamada “quinta de la Movida”, correspondiente a los años ochenta, y a la generación de los noventa que la formaban diseñadores como Montesinos, Alvarado, Manuel Piña, Sybilla, Victorio&Lucchino, Amaya Arzuaga, Lydia Delgado o Hannibal Laguna. Firme defensor del diseño conceptual, comenzó como otros compañeros de profesión como Adolfo Dominguez o Antonio Miró, a diseñar para hombre. La firma no tardó en lanzarse también al diseño femenino y crear vestidos para mujeres independientes con prendas esculturales de aires aniñados. “Evito las florituras, prefiero todo lo que sea directo y sencillo, me atrae el sentimiento. Busco lo esencial”, solía argumentar el creador madrileño.

Desde sus inicios, Jesús del Pozo fue un firme defensor de la industrialización del sector. Lanzó su primer perfume, abrió nuevas vías de negocio e inauguró una nueva era dorada para la economía de la firma. En el terreno personal, la creatividad de Jesús del Pozo se premió con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 1988, el Premio Nacional Cristóbal Balenciaga en 1989 y la Aguja de Oro en 1981. El diseñador también fue uno de los impulsores de ACME -Asociación de Creadores de Moda de España- y ejerció como presidente de la asociación hasta 2004.

El romanticismo arquitectónico de Josep Font

El diseñador murió en 2011 y un año más tarde, el Grupo Perfumes y Diseño se hizo con el control de la marca, reformuló sus directrices y entregó la dirección creativa al modisto catalán Josep Font. La empresa cambió de nombre a Delpozo, volvió a desfilar y abrió tiendas en las capitales del mundo. De 2012 a 2018, Josep Font fue capaz de renovar la identidad de la mujer Delpozo, respetando la base de Jesús del Pozo (buen gusto sin excesos) e introduciendo un lenguaje propio inspirado en las formas de la naturaleza. Piezas voluminosas, diseños arquitectónicos, tejidos etéreos y colores que bailaban entre los tonos pastel y los saturadas en combinaciones cromáticas hechizantes. Así eran las creaciones bajo el legado del diseñador catalán apasionado por la moda, la arquitectura y la artesanía.

Bajo su legado, hubo una segunda época de esplendor de la marca que estuvo acompañada de una estrategia de internacionalización con desfiles a Nueva York y Londres amadrinados por iconos de la moda como Olivia Palermo o Lauren Santo Domingo. Los vestidos de Delpozo también poblaron las alfombras rojas más fotografiadas en festivales, estrenos y hasta la gala anual del Met. En este tiempo, Font fue el encargado de vestir a Zendaya Coleman, Kerry Washington, Margot Robbie, entre muchas otras actrices de Hollywood. También llegó a vestir a la entonces primera dama de Estados Unidos, Melania Trump y a la Reina doña Letizia en uno de los looks más aplaudidos de los últimos años.

Nuevos cambios y declive

En 2018, Josep Font abandonó la dirección creativa de la marca dejando un exitoso legado como abanderado del prêt-à-couture de la marca. El creador alemán Lutz Huelle tomó las riendas siguiendo la estela de su predecesor y buscó ampliar nueva clientela en un mercado acelerado y difícil para las marcas artesanales. Para ello, se hizo una rebaja en sus precios para hacer más accesible la moda a las nuevas generaciones de consumidores. Aun así, la firma, poco a poco fue a la deriva: no consiguieron acuerdos comerciales ni compromisos de compra ante las pérdidas y se dejó de producir colecciones un año más tarde. En plena pandemia, la firma ha despedido para siempre su universo romántico y lleno de fantasía, dejando un vacío en la industria de la moda española. Un sueño de casi medio siglo que será difícil de olvidar.

Jueves 27 septiembre 2018

Josep Font se despide de Delpozo

Gracias Delpozo por estos seis maravillosos años. Me he sentido como en familia, y estoy muy orgulloso de todas las cosas que hicimos juntos”. Esta es la frase de despedida que Josep Font dejó el pasado martes en su Instagram, tras seis años al frente de la dirección artística de la firma. Delpozo por su parte, agradecía casi al mismo tiempo su excelente labor durante estos años. Un intercambio de agradecimientos que pone fin a una fructífera colaboración con éxito.

Josep Font ha sido el encargado de “rejuvenecer y continuar el legado de Jesús (del Pozo)”, según afirmaba Pedro Trolez, presidente de Grupo Perfumes y Diseño, propietario de la casa, haciendo de la marca española una de las más deseadas a nivel internacional. “Tiene una capacidad extraordinaria de mezclar colores, texturas y volúmenes, convirtiéndolos en colecciones delicadas y femeninas. Estoy agradecido por su lealtad y por haber formado parte de esta primera etapa de Delpozo”, añadía Trolez.

Arquitecto de formación, Josep Font se unió al proyecto de Delopozo un año después del fallecimiento de Jesús del Pozo, firma que se fundó en 1974. En estos seis años, Font ha sido el responsable de renovar la identidad de la mujer Delpozo y darle una proyección mundial al desfilar a Nueva York y después a Londres, presentando los dos últimos desfiles. Más allá de la reformulación del nombre (Jesús del Pozo, pasó a llamarse DelPozo) con fines comerciales, el modisto catalán ideó un lenguaje propio inspirado en las formas de la naturaleza para crear voluminosos diseños etéreos y delicados en una paleta muy colorida caracterizada por sus magníficos contrastes: baila entre los tonos pastel más oníricos y los tonos más saturados.

Más allá de la naturaleza, el diseñador también ha bebido del arte, la música y la arquitectura para idear cada nueva colección. Cada cual más sorprendente y aplaudida. Apasionado de la artesanía, Font también ha apostado por los bordados de calidad reclutando personal adecuado para trabajar en su taller. Una tarea que avala esa minuciosidad por el detalle y los acabados en prendas más cercanas a la Alta Costura que al prêt-à-porter en una visión incomparable del armario femenino. Por todo ello, Josep Font ha puesto en valor las piezas bien hechas, la moda cocinada a fuego lento, las siluetas arquitectónicas, el tul, los volúmenes etéreos y el buen gusto sin excesos. Todo ello a través de Delpozo.

De momento, desde Delpozo no han dado pistas de quién será el creativo que cogerá el relievo de Josep Font al frente de la dirección artística. Tampoco se sabe cuál será el siguiente paso a dar por el diseñador catalán que ha conseguido hacer soñar a las mujeres privilegiadas que se han podido vestir de Delpozo en la era de Josep Font.