Delpozo

Jueves 29 junio 2023

La belleza inquieta. La obra de Josep Font en el Museo Balenciaga

Retrato de Josep Font. Foto: Javier Biosca. Cedida por el Museo Cristóbal Balenciaga

Josep Font lo tiene todo para ser una leyenda de la moda -una categoría que le sitúa en el firmamento de estrellas de la aguja cuyo legado perdura a lo largo de los siglos-. Talentoso, onírico, perfeccionista y discreto. De imagen inalcanzable, alma arquitectónica y trabajo persistente. Tras estar cinco años apartado del foco mediático una vez abandonó la dirección creativa de DelPozo, firma que recolocó sus cimientos para relanzarla al estrellato internacional, el modista catalán vuelve a estar en candelero. Eso sí, manteniendo su aura enigmática. Ya se sabe que Josep Font no le gusta alimentar su ego a golpe de titular.

Ahora, el Museo Cristóbal Balenciaga le dedica la primera retrospectiva a Josep Font. Será la primera centrada a un creativo más allá del maestro de Getaria en un nuevo ciclo que prepara la institución para mostrar al mundo como el talento de Balenciaga ha influido en la obra de creadores internacionales a nivel global.

La exposición ‘Josep Font. Belleza e inquietud’, es una producción del Museo Cristóbal Balenciaga, y comisariada por Josep Casamartina i Parasols – director de la Fundación Antoni de Montpalau, en estrecha colaboración con el creador en el que han trabajado mano a mano durante más de un año para que el resultado fuera sofisticado pero fugaz, sin un milímetro de margen de error y haciendo homenaje al lujo silencioso que tan bien sabe imprimir el creador catalán en sus diseños.

¿Y por qué Josep Font dialoga con Cristóbal Balenciaga en un mismo espacio? Según Casamartina, esta unión se propuso porque “la mirada del diseñador catalán hacia el modisto vasco no ha sido mimética sino una interpretación muy personal a partir del estudio del volumen tratado de forma autónoma e independiente de la anatomía femenina, alcanzando una sensualidad sublimada y silenciosa, tal como también entendía Balenciaga”. Simultáneamente, Josep Font logró una gran perfección técnica y en el tratamiento simple y a la vez contundente de los tejidos, en la construcción arquitectónica y en la utilización de exquisitos bordados, también se acerca al legado del maestro de Getaria. Quizás como ningún otro diseñador español contemporáneo, Font encaja con el famoso concepto de Balenciaga: “un modisto debe ser arquitecto de la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filosofo para la medida”.

Belleza e inquietud

El nombre hace la cosa. La muestra se articula a través de una premisa constante a lo largo de la trayectoria de Josep Font: “detrás la belleza siempre hay inquietud”. El diseñador catalán considera que la belleza, en todo su esplendor, produce inquietud e incluso desasosiego, per es quizás por ello que genera, también, la energía para seguir alcanzándola sin parar. La construcción arquitectónica, el juego de volúmenes y la ornamentación de los tejidos son señas de identidad de su obra. Sin olvidar su búsqueda incesante de un ideal femenino muy personal y en constante evolución, lejos de las estridencias y las provocaciones. El estilo de Josep Font es elegante, refinado, pero también hipersensible y etéreo.

Partiendo de esta idea, la exposición propone un discurso estético ágil que repasa cronológicamente los 30 años de trayectoria, desde los comienzos en las pasarelas de Gaudí y Cibeles pasando por los desfiles en París, la alta costura y finalmente al frente Delpozo, la cúspide de su carrera. Está compuesta por 54 piezas de indumentaria, entre abrigos, conjuntos de calle, cóctel, noche y novia; procedentes de la Fundació Antoni de Montpalau -que tiene el principal fondo de piezas del diseñador catalán- y de diversas colecciones particulares españolas y norteamericanas. El conjunto reúne, asimismo, algunos complementos de las dos marcas, como zapatos, perfumes y tocados. Más allá de las creaciones, el recorrido incluye fotografías emblemáticas de Joseph Hunwick, Javier Biosca y Ernesto Artillo, además de una entrevista realizada al creador por el Museo Victoria & Albert de Londres.

Vestido Delpozo de Josep Font. Foto: Alex Iturralde. Cedida por el Museo Cristóbal Balenciaga

Esta antología abraza en especial la obra de Font realizada en las dos primeras décadas del siglo XXI y se estructura a través de tres grandes períodos clave:

De los inicios a la consolidación

Josep Font (Santa Perpètua de Mogoda, 1965) estudió Arquitectura en la Universidad Politècnica de Catalunya y se graduó en Diseño de Moda por la Escola de Disseny i Moda Felicidad Duce, en Barcelona. Con 21 años ganó el premio Air France Mode Prix y expuso en Les Arts Décoratifs. El joven diseñador consolidó su propia marca con Luz Díaz en 1987, aunque hacía años que ya gozaban de un buen reconocimiento en el mundo de la moda. Juntos crearon un lenguaje propio. Una estética de colores sobrios, austera y depurada. Su inspiración nacía de la indumentaria popular cotidiana, con el uso de materias naturales, seda, lana y algodón, y un patronaje estudiado y severo. Sin embargo, en 1995, Font decidió seguir su carrera en solitario y a finales de esta década evolucionó hacia un mundo mágico e hipersensible, de coloraciones más amplias, tejidos lujosos y refinados, bordados espectaculares y atrevidos. Este giro en diseño le permitió alcanzar el éxito internacional a principios de los años 2.000. Llegaron años de expansión, de premios, tiendas y desfiles en Madrid, Barcelona y Tokio. Un proceso ascendente que culminó en tres colecciones de prêt-à-porter presentadas en París y otras cuatro de alta costura que triunfaran de manera absoluta en la capital francesa.

El relanzamiento de Delpozo

En este ascenso a la cima hubo un bache: Josep Font perdió su propia marca en 2011, aunque durante un año, el talentoso creador empezó a diseñar para otras firmas de forma anónima. Sin embargo, una oferta le entusiasmó especialmente: el encargo de remodelar y relanzar la firma del fallecido diseñador madrileña Jesús del Pozo. Font volvió a cimentar los pilares de la marca con una nueva denominación -se pasaría a llamar DelPozo- y una estructura y talleres actualizados en Madrid, Miami, Londres, Moscú y Dubai. En las nuevas colecciones DelPozo, se apreciaba, lo que Josep Font había iniciado en alta costura y crearía una nueva línea llamada prêt-à-couture impecable, con una rigurosa técnica y unos acabados exquisitos. Muy estilo Josep Font.

Madurez y reconocimiento internacional

Josep Font alcanzó su zenit en su etapa para Delpozo. Entre 2012-2018 creó 19 colecciones y en esta pletórica producción es donde se vislumbrará de forma más evidente la influencia de Cristóbal Balenciaga. En Delpozo el diseñador catalán alcanzará su madurez y el máximo reconocimiento a escala mundial mediante las colecciones que presentó en Madrid, Nueva York, París y Londres, y situó a la marca entre las favoritas de la alfombra roja y las celebridades como Care Blanchett, Julianne Moore, Keira Knightley o Zendaya, creando tendencia y marcando un hito en el mundo de la moda. De hecho, Josep Font se convirtió en el primer diseñador español invitado por Anna Wintour a la gala Met. Una efeméride que muestra la profunda admiración que sentían los principales gurús de la moda por el trabajo de este prodigio con la aguja.

De la última etapa de Josep Font poco se cuenta. Abandonó precipitadamente Delpozo al “desenamorarse del proyecto”. Igual que hizo Balenciaga en 1968 que prefirió dejarlo todo al ver que su idea de diseño nada tenía que ver con la democratización de la moda del momento-si ahora mismo levantara cabeza no sabemos lo que pensaría de su propia marca-. Hasta entonces, Josep Font ha seguido trabajando desde el más absoluto anonimato y el tiempo dirá si volverá al foco mediático con un nuevo resurgimiento de él mismo. Ahora de momento, su aplaudido talento vuelve a luz en esta fantástica exposición que se podrá visitar hasta el 7 de enero de 2024 en el Museo Cristóbal Balenciaga. Una magnífica alianza entre moda, arquitectura, coherencia e integridad.

Imágenes exposición ‘Josep Font. Belleza e inquietud’ de Ernest Artillo y Alex Iturralde. Cedidas por el Museo Cristóbal Balenciaga

Mircoles 04 agosto 2021

Un último adiós a Delpozo

Este verano la industria de la moda española recibía una triste noticia que evidenciaba una vez más, los altibajos que atraviesa el sector en una época inestable. Delpozo, una de las firmas made in Spain con mayor proyección internacional anunciaba que cerraba sus puertas. Tras más de 47 años de historia, la heredera de la marca homónima Jesús del Pozo ha tenido que enfrentarse a la liquidación ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo de venta que pudiera rescatarla. Una decisión que pone punto y final a una de las marcas más icónicas del país que ha vestido con sus diseños de ensueño a incontables modelos, personalidades del cine e incluso royals.

Los orígenes madrileños

Jesús del Pozo se fundó en 1974 en Madrid y formó parte de la llamada “quinta de la Movida”, correspondiente a los años ochenta, y a la generación de los noventa que la formaban diseñadores como Montesinos, Alvarado, Manuel Piña, Sybilla, Victorio&Lucchino, Amaya Arzuaga, Lydia Delgado o Hannibal Laguna. Firme defensor del diseño conceptual, comenzó como otros compañeros de profesión como Adolfo Dominguez o Antonio Miró, a diseñar para hombre. La firma no tardó en lanzarse también al diseño femenino y crear vestidos para mujeres independientes con prendas esculturales de aires aniñados. “Evito las florituras, prefiero todo lo que sea directo y sencillo, me atrae el sentimiento. Busco lo esencial”, solía argumentar el creador madrileño.

Desde sus inicios, Jesús del Pozo fue un firme defensor de la industrialización del sector. Lanzó su primer perfume, abrió nuevas vías de negocio e inauguró una nueva era dorada para la economía de la firma. En el terreno personal, la creatividad de Jesús del Pozo se premió con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 1988, el Premio Nacional Cristóbal Balenciaga en 1989 y la Aguja de Oro en 1981. El diseñador también fue uno de los impulsores de ACME -Asociación de Creadores de Moda de España- y ejerció como presidente de la asociación hasta 2004.

El romanticismo arquitectónico de Josep Font

El diseñador murió en 2011 y un año más tarde, el Grupo Perfumes y Diseño se hizo con el control de la marca, reformuló sus directrices y entregó la dirección creativa al modisto catalán Josep Font. La empresa cambió de nombre a Delpozo, volvió a desfilar y abrió tiendas en las capitales del mundo. De 2012 a 2018, Josep Font fue capaz de renovar la identidad de la mujer Delpozo, respetando la base de Jesús del Pozo (buen gusto sin excesos) e introduciendo un lenguaje propio inspirado en las formas de la naturaleza. Piezas voluminosas, diseños arquitectónicos, tejidos etéreos y colores que bailaban entre los tonos pastel y los saturadas en combinaciones cromáticas hechizantes. Así eran las creaciones bajo el legado del diseñador catalán apasionado por la moda, la arquitectura y la artesanía.

Bajo su legado, hubo una segunda época de esplendor de la marca que estuvo acompañada de una estrategia de internacionalización con desfiles a Nueva York y Londres amadrinados por iconos de la moda como Olivia Palermo o Lauren Santo Domingo. Los vestidos de Delpozo también poblaron las alfombras rojas más fotografiadas en festivales, estrenos y hasta la gala anual del Met. En este tiempo, Font fue el encargado de vestir a Zendaya Coleman, Kerry Washington, Margot Robbie, entre muchas otras actrices de Hollywood. También llegó a vestir a la entonces primera dama de Estados Unidos, Melania Trump y a la Reina doña Letizia en uno de los looks más aplaudidos de los últimos años.

Nuevos cambios y declive

En 2018, Josep Font abandonó la dirección creativa de la marca dejando un exitoso legado como abanderado del prêt-à-couture de la marca. El creador alemán Lutz Huelle tomó las riendas siguiendo la estela de su predecesor y buscó ampliar nueva clientela en un mercado acelerado y difícil para las marcas artesanales. Para ello, se hizo una rebaja en sus precios para hacer más accesible la moda a las nuevas generaciones de consumidores. Aun así, la firma, poco a poco fue a la deriva: no consiguieron acuerdos comerciales ni compromisos de compra ante las pérdidas y se dejó de producir colecciones un año más tarde. En plena pandemia, la firma ha despedido para siempre su universo romántico y lleno de fantasía, dejando un vacío en la industria de la moda española. Un sueño de casi medio siglo que será difícil de olvidar.

Jueves 27 septiembre 2018

Josep Font se despide de Delpozo

Gracias Delpozo por estos seis maravillosos años. Me he sentido como en familia, y estoy muy orgulloso de todas las cosas que hicimos juntos”. Esta es la frase de despedida que Josep Font dejó el pasado martes en su Instagram, tras seis años al frente de la dirección artística de la firma. Delpozo por su parte, agradecía casi al mismo tiempo su excelente labor durante estos años. Un intercambio de agradecimientos que pone fin a una fructífera colaboración con éxito.

Josep Font ha sido el encargado de “rejuvenecer y continuar el legado de Jesús (del Pozo)”, según afirmaba Pedro Trolez, presidente de Grupo Perfumes y Diseño, propietario de la casa, haciendo de la marca española una de las más deseadas a nivel internacional. “Tiene una capacidad extraordinaria de mezclar colores, texturas y volúmenes, convirtiéndolos en colecciones delicadas y femeninas. Estoy agradecido por su lealtad y por haber formado parte de esta primera etapa de Delpozo”, añadía Trolez.

Arquitecto de formación, Josep Font se unió al proyecto de Delopozo un año después del fallecimiento de Jesús del Pozo, firma que se fundó en 1974. En estos seis años, Font ha sido el responsable de renovar la identidad de la mujer Delpozo y darle una proyección mundial al desfilar a Nueva York y después a Londres, presentando los dos últimos desfiles. Más allá de la reformulación del nombre (Jesús del Pozo, pasó a llamarse DelPozo) con fines comerciales, el modisto catalán ideó un lenguaje propio inspirado en las formas de la naturaleza para crear voluminosos diseños etéreos y delicados en una paleta muy colorida caracterizada por sus magníficos contrastes: baila entre los tonos pastel más oníricos y los tonos más saturados.

Más allá de la naturaleza, el diseñador también ha bebido del arte, la música y la arquitectura para idear cada nueva colección. Cada cual más sorprendente y aplaudida. Apasionado de la artesanía, Font también ha apostado por los bordados de calidad reclutando personal adecuado para trabajar en su taller. Una tarea que avala esa minuciosidad por el detalle y los acabados en prendas más cercanas a la Alta Costura que al prêt-à-porter en una visión incomparable del armario femenino. Por todo ello, Josep Font ha puesto en valor las piezas bien hechas, la moda cocinada a fuego lento, las siluetas arquitectónicas, el tul, los volúmenes etéreos y el buen gusto sin excesos. Todo ello a través de Delpozo.

De momento, desde Delpozo no han dado pistas de quién será el creativo que cogerá el relievo de Josep Font al frente de la dirección artística. Tampoco se sabe cuál será el siguiente paso a dar por el diseñador catalán que ha conseguido hacer soñar a las mujeres privilegiadas que se han podido vestir de Delpozo en la era de Josep Font.

Jueves 21 junio 2018

Los imprescindibles de PhotoEspaña 2018

Cuando nos preguntáis de dónde sacábamos las inspiraciones para idear cada año las colecciones de tejidos de la temporada, la respuesta se mantiene siempre en una eterna incógnita. ¿Proviene de algo concreto o es un cúmulo visual de experiencias personales? No sabemos a ciencia cierta cuáles son las conexiones exactas que empujan la creatividad, pero sí que podemos concluir que nos nutrimos constantemente de las artes pluridisciplinares, y en especial las más sensoriales, para encontrar esos motores que incitan la asociación de ideas que luego, dan paso a la elaboración de las distintas formas y texturas de los tejidos porque en el fondo, todo está interrelacionado.

Este mes, destacamos algunas de las exposiciones más inspiradoras de PhotoEspaña, el consolidado festival internacional de fotografía de Madrid que representa el punto de encuentro idóneo para los amantes del arte del retrato. Esta edición, el certamen celebra dos décadas, desde su creación en 1998, y reúne a 530 fotógrafos en 90 exposiciones distintas bajo una visión más transgresora que combina distintos lenguajes. De todo el nutrido programa de eventos y actividades que se mantiene vivo durante el verano (hasta finales de septiembre), cerramos el objetivo a esta selección que consideramos imprescindible por algún motivo u otro.

Cecil Beaton. Mitos del siglo XX

La cámara de Cecil Beaton ha inmortalizado a distintos personajes que han marcado la historia del siglo XX: creadores de vanguardia, iconos culturales de Hollywood, aristocracia europea… Desde Audrey Hepburn a Marlon Brandon pasando por Salvador Dalí o la mismísima Reina Isabel II de Inglaterra, personalidades emblemáticas que se han rendido al objetivo de Beaton y se recogen en una exposición de la Fundación Canal.

Carmen Calvo. Quietud y vértigo

La artista valenciana rescata antiguas fotografías de álbumes familiares encontradas en mercadillos, durante los años 40 y 50, para descontextualizarlas y dotarlas de nuevos significados. Imágenes sacadas del olvido que tienen una segunda vida y se cargan de un nuevo sentido. Carmen Calvo ha construido con su obra un mundo complejo y misterioso con cierta ironía y humor, en el que el feminismo, la crítica social y la religión se entrelazan.

La cámara de hacer poemas

De Lorca a Brossa, de Kavafis a Neruda. Esta exposición nos habla de las relaciones que se establecen entre la fotografía y la poesía, a partir de una selección de libros iberoamericanos en los que la alianza de estas dos disciplinas es esencial. Fotografías que convierten en fotonovela un poema, poemas que invaden fotografías, fotógrafos que realizan antologías poéticas, poemarios fotográficos y fotos poéticas.

¡Moda! El diseño español a través de la fotografía

Un centenar de fotografías dialogan con diseños exclusivos en esta exposición que rinde homenaje a la moda española. Grandes fotógrafos internacionales como Richard Avedon, Henry Clarke o Irving Penn cayeron rendidos ante los diseños de modistos españoles como Balenciaga, Pertegaz o Elio Berhanyer. Una relación que con el nacimiento de las grandes cabeceras de moda encumbraría la costura española en el panorama internacional. Una exposición que cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y el Museo del Traje que unen esfuerzos para ensalzar la moda española a través de la fotografía internacional.

Maria Švarbová. Swimming Pool

‘Swimming Pool’ es el proyecto más emblemático de la fotógrafa eslovaca quien comenzó en 2014 motivada por la búsqueda de localizaciones sugestivas y por su fascinación por las piscinas públicas: su belleza estéril y geométrica genera el tono de esta serie fotográfica. A pesar del aire retro de los escenarios, las imágenes evocan una atemporalidad que se mueve entre un futuro paralelo y una fantástica utopía quebrada. Precisamente, las instantáneas evocadoras de Maria Švarbová inspiraron a Josep Font, director creativo de Delpozo, en la concepción de la actual colección Primavera-Verano 2018, donde más allá de su similitud con las tonalidades (turquesas, verdes agua, corales…) existe un guiño a través de las siluetas con vestidos con volantes, blusas voluminosas o tops con pliegues que conforman este universo acuático. La exposición se puede ver en la boutique madrileña de la firma (Lagasca, 19) hasta el 26 de agosto.